No me chilles que no te veo

No me chilles que no te veo

Hay clubs que parecen la película "No me chilles que no te veo". Ni ves ni oyes al que te habla, lo que da lugar a conversaciones surrealistas que pasarán a la historia con más pena que gloria. Para evitarlo hemos mejorado nuestro aislamiento acústico. Bailar y hablar ahora es posible, en Garito claro.

Si hay algo que Garito nunca ha querido ser es una cueva pasada de decibelios. Una gruta en la que todos los gatos son pardos y sordos, de esas en las que suceden misteriosos fenómenos de incomunicación como el que sigue:

 

Individuo A: Ey, ¿Cómo lo llevas?
Individuo B: Todavía no, me quedo un rato más.
Individuo A: Nooo, ¿que cómo estás?
Individuo B: Mmmm, debería, pero un día es un día!
Individuo A: Pfff, ok. ¿Has visto a Individuo C? ¿que si has visto a Individuo C? ¿Está Individuo C por aquí?
Individuo B: Pueees, no sé, creo que es aquel, no estoy seguro. Pero no te vayas a casa tío, es pronto...

 

* Basado en hechos reales. Los nombres originales han sido modificados para preservar la intimidad.

 

¿Por qué es tan difícil hablar de marcha? Principalmente por el volumen y los rebotes. El sonido que sale del bafle te llega de una dirección, pero luego rebota en la pared de detrás y luego en otra... y acabas recibiendo el mismo sonido quintuplicado y desde muchas direcciones diferentes. Para evitar este desagradable fenómeno hemos instalado paneles de fibras especiales que absorben esas frecuencias que rebotan como una pelota de goma, mejorando la acústica. El sonido ya era bueno, pero cuidando la acústica es dos veces bueno.... Bailar y hablar ahora es posible, en Garito claro.

 

 

 

 

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