TRANSICIÓN

TRANSICIÓN

12.Dec.12

Cómo se conocen los propietarios actuales. De dónde vienen, cómo se asocian y qué influencias tienen para convertir el Café Garito en Garito Café.

Entre copas y buena música, la vida lleva a lugares y situaciones inesperadas. Nacho Velasco estudia en Madrid y vive de cerca la movida y la noche de la capital. Más tarde, le entrará el gusanillo y abrirá una pequeña distribuidora de discos en Pamplona, pero a mediados de los ochenta recala en Mallorca para pasar algún que otro weekend. En Palma visita a su hermano Carlos, que es uno de los socios del bar Moncloa, en la Plaza Gomila. Un concepto de music-pub que conoció sus mejores momentos entre 1985 y 1992. “Miquel Barceló y su pandilla fueron los primeros en traspasar la puerta del recién inaugurado local de estilo ochentero. Mientras, dábamos los últimos retoques de pintura 'de pared'. Después de una ducha y un poco de gomina para poner mis pelos de punta, regresamos al recién inaugurado Moncloa Bar... ¡¡Estaba hasta los topes!! Me metí en la cabina a poner discos y me pareció vivir un sueño. No olvidaré la expectación que se creó entre los avanzados de la isla”. En ese local suena el mejor pop y rock del momento, es decir, Talking Heads, The Cure, The Smiths e incluso el primer elepé de Simply Red. Pero también hay alguna noche bizarra con Camarón o los Gipsy Kings.

 

En el año 1987, Gilles Peterson comienza a recopilar viejas canciones de soul-jazz-funk de los setenta y les da un nuevo enfoque en el recién aparecido sello Acid Jazz. Nacho percibe que algo está cambiando y, en un viaje a Londres, en el barrio de Candem, descubre la magia de la música negra. Enrique López Viejo, socio en Moncloa, posee una excelente colección de vinilos de los 70's que también comienzan a oírse en el local. El sonido Philadelphia y el soul de Detroit poco a poco van compartiendo tocadiscos con los hypes ochenteros. Psychodelic Furs, Lou Reed, Violent Femmes o Happy Mondays se alternan con The Commodores, Roy Ayers, Maceo Parker o James Brown. "No sabía lo que era mezclar, o al menos así como hoy en día se entiende". Los primeros recopilatorios de Ninja Tune, Acid Jazz o Talkin' Loud son vanguardia, y ya en el año 92, en Moncloa se puede oír un disco que será crucial para la futura evolución musical de la escena: el Blue Lines de Massive Attack.

 

Y es precisamente en ese año 1992 cuando se da un nuevo paso. Toni Pérez, César Garmón, Carlos y Nacho Velasco abren la discoteca Bellmon, en la Plaza Mediterráneo, para dar impulso a esos nuevos sonidos. La idea, el concepto, era sencillo: un local que tuviese variedad, una especie de bar y de club. El siguiente peldaño en la escala evolutiva de Moncloa. Se programan actuaciones de jazz y bossa en directo, pero la gente busca sólo una cosa: bailar, mover el esqueleto, y cuanto más, mejor. Suenan algunos hits del momento: Snap, C+C Music Factory, Robin S, Deee-Lite... Nacho invita al diyei Fernando Cerviño a que comparta la cabina. El catalán había despuntado en la discoteca Otto Zutz de Barcelona. Este reúne unos conocimientos muy profundos de la música negra, más las nuevas aportaciones del house underground de Chicago y el techno de Detroit. En pocas palabras, el acid house había muerto y ahora sonaba garage, deep house..., todo muy elegante. Cerviño, como ideólogo musical del Bellmon, empieza a despuntar y se convierte en la auténtica estrella. Nacho también se deja envenenar por la nueva música y comienza a llenar su maleta de vinilos de house importado. Los hermanos dejan el club Bellmon en el año 1994, con Cerviño en lo más alto a nivel creativo.

 

1994. Otro nuevo paso en la historia evolutiva de los Velasco. Cerviño y Carlos ponen en marcha La Boîte, en el Passeig Marítim, un local que revienta las noches de los viernes y sábados a ritmo de house alemán, americano, música de baile underground inglesa y pinceladas de techno. Otro momento de esplendor y de hedonismo que durará hasta 1997, tal vez el mejor periodo de música de baile de calidad que ha registrado esta isla en muuucho tiempo. “Todo el club bailaba extasiado, incluido el mobiliario, que también se movía (¿o era yo?). En fin, ¡la música era tremenda! El que recuerde esas noches mágicas, es porque no estuvo allí”. Nacho sigue la senda más o menos paralela y en el año 1995 deja definitivamente la Moncloa y , junto a su compañera Eva, se hacen cargo del XL, un antiguo kiosko-bar situado debajo del parque de la Cuarentena. Este pequeño espacio perdurará hasta 1998. "Fuimos a nuestra bola. Le di rienda suelta a mis fantasías musicales: house, drum n' bass, trip-hop". Sonaban Propellerheads, Ballistic Brothers, A Man Called Adam, Masters at Work o Alex Reece. Nacho invita al diyei palmesano Pepe Link a poner unos discos. En esa época, Pepe deja de lado sus inicios en el techno experimental y se declara fan del house vocal, todo muy muy black. "Le decía que dejase ya de atornillar a las negras a la pista, pero él seguía torturándolas". La colaboración es directa entre el XL y La Boîte, y Nacho frecuenta la discoteca de su hermano para divertirse y dejarse, por enésima vez, contaminar por la fiebre house de nueva generación. Eva: "Fui espectadora excepcional de La Boîte. Acabábamos de currar en XL y era visita obligada, diversión garantizada. ¡¡Qué noches más especiales!!."

 

En el XL se produce un interesante cruce de caminos. Aparece Uvete, viejo amigo inseparable de Nacho con el que había comenzado a pinchar en los 80 en Valladolid. "Nos conocimos en La Candelaria, y luego nos hicimos socios para vender discos de importación por los bares de la ciudad. Mientras yo daba bola a los jefes, Nacho abría la maleta al diyei y... ¡¡le colocaba al menos media docena de vinilos!!". Uvete empieza a trabajar con Eva y Nacho en el XL, y más tarde se incorpora al equipo de la Boîte.

 

Durante las fiestas de Navidad de 1997 Carlos Velasco le rumorea a su hermano que José Luis Juan quiere traspasar el Garito. Poco después Nacho se reúne con el propietario del café de Ca'n Barbarà para ver qué pasa. Una comida de 1.200 pts. en el restaurante Opera hace avanzar las negociaciones hacia muy buen puerto. El XL cierra en Semana Santa de 1998 y en marzo de ese mismo año se efectúa, por fin, el cambio de manos. Nacho y Eva tienen ahora las llaves. Los nuevos inquilinos lo tienen claro para iniciar la nueva etapa: "Respetar la esencia del local, y no modificar la estructura ni robarle su personalidad".

 

En esas mismas fechas, Fernando y Carlos planean abrir un nuevo local para proseguir las aventuras iniciadas en La Boîte. Un club que se llamará Chez María Dolores, pero finalmente sólo se quedará en idea, en un concepto aprovechable, pero no aprovechado. Entonces se suman al proyecto del Garito, dando un nuevo impulso al recién adquirido café. Antes de abrir hay trabajo que hacer: mejorar la iluminación, poner un buen sonido, y darle un nuevo toque de decoración. Carlos y un amigo interiorista, Juan Chito, se encargan de embellecer el local mientras Nacho se preocupa más por la parte comercial. Hay bastante prisa por abrir, para que el ambiente no se enfríe y los ecos del XL y La Boîte perduren. Las buenas vibraciones están allí, sólo se necesita darles una continuidad. "Hubo nervios, algún que otro momento de tensión, pero también mucha ilusión. Debíamos evitar un paréntesis demasiado largo".

 

David "Bibi" Robles trabaja en el logo y en el primer flyer que se hizo en cartón grueso. Entre marzo y junio se realizan las reformas y finalmente, el segundo jueves de junio de 1998, nace el nuevo Garito Café. Comienza una nueva época. "Aposté por la música que me gustaba, aunque era un estilo que no estaba consolidado en la isla, que resultaba un poco chocante. Al principio, la gente no pillaba nada, no entendía nada. Pero poco a poco, fue cuajando. Hasta el año 2000 no comenzamos a despegar”.

Tataki de atún Yellowfin

Tataki de atún Yellowfin

24.Apr.17

Corría el 1866 cuando el samurai Sakamoto Ryōma se inspiró en la forma de asar la carne de los turistas europeos. Un toque de jenjibre por aquí, otro de vinagre por allá... y vualá: nació el Tataki.


El mismo que hoy servimos en Garito con vinagreta de miso, miel y jengibre, y ensaladita de pepino, cebolleta, algas wakame y gomasio


Garito Café: Platos con su historia

TIRADITO DE SALMÓN

TIRADITO DE SALMÓN

25.Oct.16

Estilo sashimi, con una vinagreta dulce y una picadita de mango, aguacate, tomate, jengibre y cilantro

MOJITO ROYAL

MOJITO ROYAL

24.Oct.16

Frescura real

CEVICHE APASIONADO

CEVICHE APASIONADO

24.Aug.16

Ceviche apasionado, frescura a la perfección

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San Miguel
Hendricks
RedBull