ARRANCA LA NUEVA ETAPA (1998-2003)

ARRANCA LA NUEVA ETAPA (1998-2003)

12.Dec.12

Garito Café ya está en marcha. Van surgiendo las bases del Club: cultura, arte, música, diseño. Una estética transgresora sin escandalizar. Discreto que no pasa desapercibido. Con clase. 

1998. Soul, funk, house y jazz. El cocktail explosivo empieza a servirse en el Garito a partir del verano de 1998. Fernando Cerviño, Nacho Velasco y Pepe Link se ponen al frente de la cabina y consiguen dar al clásico bar un nuevo aire sonoro. Las tardes comienzan, por lo general, con música downtempo y otros sonidos cálidos creando una atmósfera lounge (término aún no muy popular). Nacho empieza a grabar las sesiones en cedés seleccionando cosas de Jazzanova, Kruder & Dorfmeister, Bobby Matos, Ninja Tune y otras luminarias del incipiente nu-jazz y se los regala a los clientes y amigos. Un inicio vanguardista y rompedor que poco a poco va acelerando su ritmo hasta eclosionar a medianoche con el mejor house de calidad de sellos míticos: Guidance, Glasgow Underground, Nuphonic, Compost, MAW, Paper Recordings... y una gran parte de la herencia musical recibida del XL y La Boîte.

A los diez meses de su nueva vida como club, surge un imprevisto para el Garito. Uno de los vecinos pone un pero: la música se escucha, se filtra por las paredes y se trasmite por las columnas.  Comienza  un proceso de insonorización por etapas, evitando cerrar el local. Se hizo en tres partes: mientras una estaba clausurada por obras, las otras dos seguían a pleno rendimiento. En medio de todo este proceso, se produce un nuevo cambio: sale Cerviño como miembro del equipo y se incorpora Uvete. Fernando experimenta en exceso y alguna noche se pierde en su microcosmos. Lejos ya de su mejor etapa, su creatividad se bifurca y comienza a perder sintonía con Nacho. “Descuidó un poco el hilo conductor; sus extravagancias no eran del gusto de todo el público. No obstante, Cerviño es inigualable y siempre será, para mi, una gran influencia y un maestro en el arte de los platos gracias, en parte, a su increíble cultura musical”. Nacho resalta que éste era un momento crucial para el Garito. "Los clientes no estaban acostumbrados a la música de vanguardia. Algunos seguían llamándole 'bakalao' de forma despectiva, e incluso se acercaban a la cabina a pedir Madonna o cualquier burrada por el estilo. Yo les respondía con un ya clásico: ábrete de orejas".

En el año 1999, Pepe Link propone hacer una vez al mes una sesión propia, “de autor”. Nace así “La Casa del Jazz”; la primera residencia oficial del club de Ca’n Barbarà. "Toni Sorell nos diseño un flyer en azul y negro inspirado en la estética de Blue Note, y a Pepe le hizo mucha ilusión ver su nombre con ese estilo tan Coltrane". En estas noches sonaban Blaze, Kevin Yost, Glenn Underground, y estilos que iban del soulful al viejo sonido de New Orleans, sumado con grandes dosis de garage en las mezclas linkianas. “Evidentemente, las negras chillonas seguían estando allí”. Al equipo se incorpora Daniel Klein, que venía de animar los amaneceres ibicencos del Space. "Daniel aportó un toque de elegancia con un house muy soulero". El diyei y productor alemán se establece en Mallorca y empieza a colaborar muy activamente con Nacho.

Con Uvete ejerciendo de frontman (relaciones públicas, aspectos técnicos del local, una sesión a los platos de vez en cuando, etc…) y la siempre carismática aportación de Eva, el local comienza a ser, de nuevo, referencia en Palma. “Decidimos dar un impulso importante a nivel personal y profesional. Aunque todavía no habíamos conseguido que el público se fijase en nuestra historia, ya teníamos la intuición de que íbamos a despegar. En pocas palabras, curramos como bestias para sacar aquello hacia adelante”.

La cocina es un componente importante que hay que potenciar. "Pusimos en marcha una carta de platos fríos, bocadillos, pa amb oli, sandwiches y un carpaccio de solomillo que pronto se convirtió en el plato estrella". La cocina se plantea como un servicio más, siguiendo un concepto muy europeo del local que se va trasformando progresivamente. La gente puede venir a tomar un café por la tarde mientras está sonando Chet Baker, o comerse un sandwich escuchando a Lemonjelly, y a partir de media noche las luces se atenúan y la música sube de ritmo y volumen dando paso a la música de baile.

Las aguas tranquilas de la dársena y su privilegiado entorno hacen de la nueva terraza un sitio muy especial para hablar, disfrutar de la bahía y -tal vez- dar rienda suelta a nuestro lado más creativo. Comienzan las primeras sesiones de domingo con música easy listening y lounge. Hurchi y Uvete entumecen a los asistente dominicales con largas sesiones de ambient, dub y algunos citares electrónicos de Thievery Corporation o Nitin Sawhney. Se potencia, de esta forma, un entorno de charla y tranquilidad que ha sido, desde hace 10 años, seña de identidad de la casa. "Incluso, alguno de los gatos de la zona se hacían suyo el bar. De hecho, Güija, la gata más simpática del barrio vivía literalmente en el Garito. Se acurrucaba entre la gente, incluso en el fin de semana cuando la música sonaba a tope". Las sesiones de música para ascensores  y salas de espera vienen acompañadas de proyecciones de películas de cine antiguo dejando siempre muy claro que en el Garito Café el arte se vive y se siente hasta en los días de descanso.

En esta coyuntura de hedonismo reposado y un poco bohemio aparece el crítico musical y diyei Joan Vich Muntaner y propone sus sesiones “Café Bizarre”, un espacio donde caben por igual Burt Bacharach, Ennio Morricone y Serge Gainsbourg mezclados con reggae, soul o boogaloo, más un amplio elenco de “música de probador de El Corte Inglés”.  Nacho recuerda: “Joan desempolvaba sus vinilos de 7 pulgadas y eso era realmente una fiesta”. Joan, ya convertido en Joâo de Souza, da plenamente en la diana, y los domingos por la tarde pasan de ser tiempo muerto a tiempo en progresión.

A partir del 2000 el local cuenta con un mejor y potente equipo de música. "Si el sonido era bueno, lo mejoramos". Con la insonorización ya finalizada, la música puede subir de volumen y el Garito despega como club. De forma paralela, se impulsa una programación musical en flyers. Toni Sorell crea, a partir de hechos cotidianos, diseños rompedores. El artista y diseñador mallorquín escanea el pelo de su gato o a su "ballerina", hace fotos a su nevera o a sus zapatillas y acompaña las imágenes con textos graciosos, chispeantes. Para la memoria queda el flyer con su propia madre en la playa (años sesenta) con la frase “Me lo dijo Pérez”. Expresiones como la de "Te quiero, yo tampoco" o "Vamos a bailar música casa" (traducción literal de un amigo inglés de Sorell, que le proponía bailar house music en el Garito) se hacían famosas de inmediato e invitaban a la fiesta, o como poco a la sonrisa.

Internet está en plena expansión, y todo club que se precie debe tener su presentación digital. Abraham Pazos, entonces en el equipo de Globalred, diseña en flash la primera web del Garito -www.garitocafe.com- en la que podías escuchar sesiones de los diyeis que habían tocado en el club, ver algunas fotos o consultar la programación.

El 2000 ha sido clave para el desarrollo del nuevo Garito. Este año presenta una excelente cosecha. Las noches de los viernes y los sábados se empiezan a petar con el mejor house. Una amplia nómina de diyei locales enriquecen las propuestas sonoras del momento. Además de los habituales (Nacho , Klein, Link, Salvador de Bahía y Uvete), aparecen en cabina Kiko Navarro, Dean Tyrell, David Martínez, Dusham, Chus Iglesias, Valentín de Moreda (viejo amigo de Valladolid) y Angel García (artífice de la madrileña sala The Room), entre otros. "A finales del 99 Angel me llamó para que fuera a pinchar a su club después de haber escuchado un cedé de esos que regalaba a los amigos. Cuando bajé las escaleras del Room y vi ese mogollón de gente me hice caquita!! El público era entendido de verdad, casi te sacaban nota en cada disco, en cada mezcla".

Nacho piensa que los jueves deben de ser la antesala a un buen fin de semana. Crea un concepto musical muy free style. Empieza a programar sesiones dedicadas a alguno de sus sellos favoritos (Compost, Ubiquity, Stereo Delux...) y a diferentes sonidos y estilos (break & bossa, nu jazz, latin rhythms, body & soul). También hay un espacio para el hip hop, y Don Manolo Pinchadiscos, de La Puta Opepé, pincha alguna noche en el local.

La pista del Garito toma protagonismo y crea adicción. "Mucha gente se estaba enganchando, y casi tenían su sitio reservado en la pista o en la barra. Clientes y grupos de amigos fueron bautizados de forma espontánea por los camareros: los manolos, la cuchipandi, ramiroquai, aviator, los habana 5, los perla brothers... ¡Incluso hicieron un ranking para dar un premio al mejor cliente del año!".

Todo está a punto para dar el salto a la escena internacional. En el año 2001, mediante la esponsorización de Johnnie Walker con su whisky Black Label, Nacho y Toni Sorell crean el concepto “Black Nights”. Pasan por Ca'n Barbarà magos de los platos como el berlinés Soulcamp; Lofty, del sello Chillyfunk; Oli Lazarus (de Reel People), Glenn Gunner y Simon Lee (portavoces de Nuphonic y Faze Action). En definitiva, house europeo, complementado con algún que otro artista americano, como Matty Heilbronn y Neil Aline, de Chez Music. Es entonces cuando nace la idea de editar un disco compacto con temas de los artistas que ya han pasado por el local. Daniel Klein y Nacho recopilan los temas, y en verano del 2001 sale a la luz este primer cedé llamado Black Nights at Garito Café, editado por Flamingo Discos, sello mallorquín representado por Klein y Kiko Navarro. "No imaginaba que fuera a tener tan buena aceptación, sobre todo en Europa. Por entonces la gente todavía compraba cedés y lo cierto es que vendimos un montón. Pero lo mejor fue la difusión mediática que nos dio". Bel Bestard dibujó unas ilustraciones con un cierto aire naïf que luego utilizó Toni Sorell para la portada y el libreto del cedé. "Los amigos más cercanos colaboraron en los locos proyectos que nos metíamos. Algunos jueves durante las primeras proyecciones, el propio Toni Sorell se lanzaba a una particular aventura sonora y se trasformaba en Tony's: ambientador musical. Mezclaba fatal, pero nos hacía una divertida selección de easy listening, jazz,  bossa nova y otras hierbas que no sabría definir".


En Europa se están cocinando nuevos estilos dentro de la electrónica con ingredientes latinos, sin perder la orientación soul&jazz. Aparecen multitud de talentos a los que apetece invitar. En junio del 2001, Nacho conoce a Rainer Trüby (estandarte del sello alemán Compost) en el Sonar, festival de música avanzada de BCN, y entabla una amistad con el artista que se ha ido fortaleciendo con el paso de los años. "Es mi buen amigo, mi tito, y el alemán más español que conozco". Ambos comparten vino y música, placeres terrenales a los que no pueden renunciar. Nacho consigue que el reputado diyei visite la cabina del Garito y el alemán le devuelve la invitación llevándole a la sesión del Rootdown, nombre que recibe la noche que Trüby protagoniza desde hace doce años en un club de Freiburg el último viernes de cada mes.

El componente de Trüby Trio ejerce una clara influencia en Velasco. El artista alemán colabora con el Garito y le facilita los contactos de alguno de los diyeis más relevantes del momento (y futuras promesas) que pronto se empezarán a ver por el dj booth del local. De esta forma llegan artistas como Richard Dorfmeister, Jazzanova o Âme, y nos dejan sesiones antológicas que son ya referencia para todos los aficionados a la música de baile de calidad en la isla. "El local está hasta los topes, y el público viene a bailar y a divertirse". La música -según se entiende en el Garito- empieza a tener una cierta repercusión en Mallorca. Algunos locales siguen la estela y esto hace que se diversifique la oferta. Además, un sector de la intelectualidad empieza a pensar que la música inteligente y el ritmo secuenciado no son conceptos antagónicos. En el fondo, el jazz ha devuelto la dignidad a la pista. Y el Garito ha iniciado ese gran paso.


Entre todo este apogeo, la música pide a gritos un complemento visual. A las sesiones de los diyeis internacionales se suman las  de los vi-yeis (video-jockeys). José Taltavull conecta su flamante  powerbook G4 al proyector de la sala, y se recrea con unas imágenes loopeadas aportando un toque de creatividad a la velada. Más tarde se sumarán algunos artistas visuales, como Mitos Colom, entre otros.


Los jueves del 2002 en el Garito adquieren un aire especial. Los "avanzados" de Ciutat se reúnen, y mientras comen algo y charlan, descubren las diferentes propuestas audiovisuales que Egg Community y Tres Serveis Culturals planteaban por aquel momento. Nacho les pide que se involucren en el proyecto y den rienda suelta a su creatividad. Los chicos del huevo se estrenan y nace el concepto "Proyectorama". Vídeos, cortos y documentales se van alternando. De esta forma se proyectan algunos de los trabajos de jóvenes directores y estudiantes del C.E.F. y del MAISCA (Master of Art in Image Synthesis and Computer Animation). También docus como Sopa de aleta de tiburón del mallorquín  Rubén Casas, impactante documental acerca de la caza indiscriminada del escualo en Asia Oriental. Complementando estas proyecciones y dentro de la sección de "Proyectorama", el powerbook de José Talta también lee los videoclips de Chris Cunningham o Cinematic Orchestra (A Man With A Movie Camera) y otros artistas experimentales. Mientras tanto, Tina y Brian de 3 Serveis movilizan al inquieto mundillo del arte plástico, creando una nueva noche temática: "Garitolab", laboratorio de propuestas creativas (fotografía, pintura, ilustración, moda, instalación, serigrafía) de jóvenes artistas alternativos locales. Cada quince días y desde el mes de septiembre de 2002 hasta junio de 2003 se programaron estas sesiones en el Garito, en las se vieron obras de Bàrbara Vidal, Sebastián Gato, José Miró, Trenta-tres, Bel Bestard, Rafel Adrover, Susana Muñiz, Pepe Miralles, Laetitia Bermejo, Marta Blasco, Xim Izquierdo, José M. Márquez, Julia García, Xisco Bonnin, J.A. Gavilán,  Magdalena Ferragut, Mª Isabel Uribe, Dani Cardona y Elena Calvache, entre otros. 


Año 2003. La actividad cultural del Garito sigue su ritmo febril. La lista de diyeis internacionales que han visitado el club es de vértigo: Pèpè Bradock, Llorca, Alexkid, Jazzanova, Markus Enochson, Nigel Hayes, Teddy G, Madrid de los Austrias, Bugz in the Attic y muchos más realizan sesiones memorables, al tiempo que Nacho Velasco forma con Werner de Soulcamp el tándem Garito Soul Project. Un elenco suficiente para editar un segundo recopilatorio, que volverá a proyectar el nombre del club mucho más allá del Mediterráneo. "En parte, gracias a los discos, se nos conoce en muchos países. Hay gente que viene por primera vez a la isla de vacaciones y ya han oído hablar del Garito... Es realmente maravilloso".

Después de cinco años, el ambiente de trabajo es excelente; la familia se está formando en complicidad y con buen rollo. Eva sigue preparando al personal para trabajar en el bar. Confecciona y dirige la plantilla a la vez que compagina su reciente maternidad. "Nos convertimos en academia de camareros. No pedimos el típico perfil profesional. Preferimos que la gente que viene a currar aquí mantenga su imagen, su actitud y su personalidad, pero que al mismo tiempo, sean muy consecuentes con su trabajo". Uvete prosigue con sus labores de todoterreno y empieza a tomar protagonismo en el control en la entrada al bar. "Es importante un pequeño filtro en la puerta. No juzgamos a la gente por la forma de vestir, ni nada parecido. No nos importan los calcetines blancos, sino la actitud del que va a entrar. En general, la gente de aquí se comporta de p. madre".


En verano la terraza exterior se expande, ocupa el asfalto de Can Barbarà y se acerca al mar. El staff también crece. La gente se sienta a comer algo, y de paso, disfrutar de la brisa marina. "El hecho de que la cocina cierre a la 01:00 hace que los clientes vengan a cenar un poquito más tarde de lo habitual, con lo que los platos y las copas se mezclan de forma dinámica y equilibrada". Los camareros van a tope y el mojito se convierte en el cóctel puntero. A partir de la medianoche la gente quiere bailar. El interior del local se llena y el aire acondicionado no da abasto. Los chicos de bandeja hacen equilibrios entre el mogollón. "En verano el Garito se sale".

 

 

Tataki de atún Yellowfin

Tataki de atún Yellowfin

24.Apr.17

Corría el 1866 cuando el samurai Sakamoto Ryōma se inspiró en la forma de asar la carne de los turistas europeos. Un toque de jenjibre por aquí, otro de vinagre por allá... y vualá: nació el Tataki.


El mismo que hoy servimos en Garito con vinagreta de miso, miel y jengibre, y ensaladita de pepino, cebolleta, algas wakame y gomasio


Garito Café: Platos con su historia

TIRADITO DE SALMÓN

TIRADITO DE SALMÓN

25.Oct.16

Estilo sashimi, con una vinagreta dulce y una picadita de mango, aguacate, tomate, jengibre y cilantro

MOJITO ROYAL

MOJITO ROYAL

24.Oct.16

Frescura real

CEVICHE APASIONADO

CEVICHE APASIONADO

24.Aug.16

Ceviche apasionado, frescura a la perfección

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